En el cementerio de Riobamba, existe hasta el día de hoy, una silla, que cuenta una historia que solo algunos conocen; es la historia de un amor que el tiempo y la muerte no pudieron borrar. Hace muchos años ya, una pareja de extranjeros, llegó a la ciudad de Riobamba. Eran unos esposos que cumplían una misión de ayuda social. Los dos compartían su amor y dedicación por causas nobles; eran jóvenes, felices y se amaban con sinceridad, parecía que todo era perfecto en su vida. Sin embargo, no duro mucho esta alegría.

Elizabeth empezó a sentirse agotada y al paso de poco tiempo empeoró. Su vida se consumía con rapidez, ante la desesperación de su esposo Jozef, que hacía todo lo posible por mantenerla viva. Pero no lo logró.
